lunes, 11 de julio de 2011

CIRCO MINERO DE LA SERENA




Jaime Torreblanca Basualto
¡ Adelante Caravana Circense !
Se apagan las luces y una voz microfónica, grabada en los Estudios
de la radioemisora de la UTE de La Serena, saluda al público y le
anuncia que se inicia la versión mil novecientos sesenta y tantos del
Circo Minero. Los focos barriendo al público se detienen medio a medio
en la “boca del tony” desde donde van a aparecer los artistas durante
toda la función. Se escuchan tres pitazos y me aparezco yo (como en el
tango) mezcla de aprendiz de intelectual y estudiante de Ingeniería de
Ejecución en Minas, vistiendo una chaqueta de brocato negro (o roja con
guardas negras), con micrófono en mano entro a la pista a anunciar al
mundo que se inicia un nuevo espectáculo.
Comienza con la presentación de toda la troupe circense, en un
desfile de luminarias, con un vestuario de fantasía, moviéndose
suavemente al ritmo de la marcha característica, erguidos, trasuntando
optimismo, buscando con mirada ansiosa algún rostro amigo en la
platea. A la cabeza del desfile las dos hermosas guaripolas, Carmencita
y Patricia, reflejando toda la lozanía de la juventud, con ese garbo
lindando entre la marcialidad y la gallardía, abriendo con energía y
delicadeza esa sinfonía de fantasía y colores, haciendo emerger una
ensoñación que sólo la magia juvenil puede crear. En ese marco de
presentida alegría y belleza y con emoción mi voz rompe la húmeda
noche serenense anunciando a los cuatro vientos que “bajo la carpa de
estrellas” , damas y caballeros ¡comienza la función!
“Humildemente” cuento lo que ha sido de mi vida durante este
año transcurrido desde la última versión del Circo. Así, relato el
itinerario de viajes que me llevó por los cinco continentes y como
además de humilde soy generoso, comparto con el público mis vivencias
más personales. Tal como cuando fui sorprendido en París al ir
caminando por la ribera del Sena y tuve la oportunidad de presenciar el
entrenamiento de “ellos”, mientras realizaban su rutina bajo un frondoso
árbol. A “ellos”, guardaespaldas del Presidente Charles de Gaulle, los
contraté “para que ustedes puedan disfrutar de este espectáculo único en
el mundo”. Y como además soy completo le permito al público
presenciar un entrenamiento en las barras paralelas: Jean Pierre, Jean
Paul y Antoine “los Pulsistas“
¡ adelante y buena suerte ! ...
Empinándose ya por el medio siglo de existencia, cada 26 de Agosto
ha tenido su función de gala el inefable Circo Minero de La Serena.
Formado sólo por estudiantes de la gloriosa UTE, se muestra como una
organización juvenil, fuerte, con mística y un singular sentido de
continuidad y, por sobre todo, esa autenticidad entre tímida y audaz del
aficionado que lucha permanentemente para superar carencias y pulir
virtudes, siempre con una motivación a toda prueba y una inagotable
capacidad para atreverse.
Yo tuve el privilegio de ser "el Empresario" (Sr. Corales) durante
los cuatro años que estudié en la UTE de La Serena. Me pude quedar
gracias a que el público me aceptó y, lo más importante, los artistas
también. A mi modo de ver ellos exigían del Empresario que los
representara, que pudiera “armar” una presentación con la que se
sintieran identificados. En mi caso, mantuve un mínimo de nombres. A
los artistas los “bauticé” de acuerdo a lo que me parecía su personalidad,
la presencia, habilidad que demostraban y finalmente a cómo se avenía
con la historia que tejía en torno al número que presentaba. Mis viajes
los diseñaba en un atlas o en un almanaque mundial y de ellos a veces
saqué nombres que marcaron. Todavía hoy hay quienes se identifican
mucho más en el medio con el nombre artístico circense que con el civil.
Mi estilo era la de un hombre con experiencias de vida, que tenía la
gentileza de hacer participar al público en directo de esas vivencias.
Hubo muchos romances, encuentros, viajes, muchos viajes... la función,
para mí era un balcón a otra dimensión de la vida, una dimensión
sorprendente, fascinante, que impactaba y subyugaba a la vez. El tiempo
transcurrido ahí, junto a esa pista, debía tener para quienes habían pagado
por vernos una esencial condición: ser inolvidable, quedarse a vivir en lo
mejor de los recuerdos, para siempre. En mi papel muchas veces
sorprendía al público recurriendo a una cuota de credibilidad que había
logrado en el ejercicio de otras actividades como del cargo de Presidente
de la Federación de Estudiantes (FEUT de La Serena, ¡la Reforma
Adelante!). Así ocurría cada año en mi intervención con los tonys (o si
usted quiere el “Departamento de la Carcajada"). Claro que este es un
tema aparte, nuestro humor sí que era creativo, ahí estaba el sello
universitario, la gran diferencia con los otros espectáculos profesionales.
Un año implantamos la condición de que los aspirantes a payaso debían
someterse a un riguroso examen. Por cierto que conformamos una
Comisión Examinadora para evaluar expresión corporal, voz, chispa,
capacidad de diálogo, improvisación, etc. Nos pasábamos jornadas
completas “examinando”. Fue muy efectivo, pues no siempre el más
gracioso en clases es un buen tony y eso el público lo apreció así como la
crítica de los medios serenenses.
Le anunciaba al público que se encontraba entre nosotros alguien
muy importante y conocido. Lo anunciaba, lo refería, lo mencionaba y
lo repetía, hasta que al fin, señoras y señores, “ está entre nosotros el
Doctor de tantos éxitos, quien con sus manos y su bisturí ha echado a
volar el nombre de Chile por el mundo”: el Dr. Kaplán
(pionero de los trasplantes de corazón). Acto seguido, y bajo los acordes
de la banda sonora de un western italiano y tirando un vistoso ataúd
entra a la pista un tony: es la introducción de una sesión en el quirófano
en la que se somete a una “delicada operación” a un desprevenido
cartero que oportunamente pasó a entregar un telegrama, cuestión que
recordaba cada vez que perdía efecto la “anestesia”, obligando a los
facultativos a suministrarle una dosis adicional : otro martillazo en la
cabeza...
La preparación del espectáculo realmente comenzaba en Marzo de
cada año, con la Asamblea General, la elección de directiva, jefaturas de
Departamentos, etc. El año 69 expuse a la Asamblea la incompatibilidad
de mi cargo de Presidente de la Federación con el de Empresario para que
se buscara un reemplazante. No se aceptó el argumento y se me pidió ¡sí
señor, se me pidió! que me mantuviera como Empresario. Fue un halago
que me proporcionó la posibilidad de complementar dos actividades
igualmente apasionantes.
Vivíamos nuestras experiencias con una mezcla de vanidad,
responsabilidad, orgullo y desafío permanente. Desde la entrada a “La
Bombonera”, sede de nuestras actuaciones en La Serena, cuando
debíamos abrirnos paso entre el público agolpado en las boleterías
sentíamos esa indescriptible sensación de estar completando un
esfuerzo y de ser felices pues una vez más nos habíamos probado que
sí era posible. Mi rito seguía en el camerino que culminaba con un beso
en la mejilla a Carmencita y Patricia antes de tocar los tres pitazos y
salir a la pista...
¡Atención!, comienza la Segunda Parte...
Si hay entre el público ex - integrantes del Circo, es el momento de
tributarles un homenaje de reconocimiento y de obsequiarles un banderín
de la versión de ese año, en la pista y de cara al público, con emoción,
alegría y agradecimiento. Todos han sido estupendos. Gracias por haber
trabajado en Publicidad, Boletero, Artista ,Coordinador
(general o de pista), Ayudante de Pista o Sonidista, gracias a todos, les
queremos y recordamos, gracias una vez más, por ustedes nosotros
estamos aquí.
Para continuar: “Las Aguilas Suicidas” con salto de la muerte
triple. Uno de los puntos cumbre de todo circo. La coordinación de los
acróbatas, la exactitud en los movimientos, la precisión en la instalación
de los marcos, ese maravilloso entendimiento entre el “volante” y “el
parador” (Bruno). Nosotros, asombrados testigos celestiales, mientras las
Aguilas se confunden con las estrellas volamos con ellos y una vez que lo
han logrado impecablemente rompemos en una explosión de júbilo:
“felicitaciones, Aguilas Suicidas ”.
Que siga la función...
Les adelanto que lo que viene es una experiencia fuerte... “desde su
retiro en la India, emergiendo desde el silencio, han llegado Los Principes
de Transtaghandhi... los hombres que han vencido el dolor”. Con oleadas
de música relajante y sugerente, aparecen en una nube de silencio,
pálidos y delgados, de mirada penetrante, de traje oscuro y humita,
luciendo un turbante blanco con un punto rojo en el centro, lentamente se
acercan hasta el público, concentrados se inclinan respetuosamente
mientras con su mano derecha hacen el saludo oriental, tocándose
sucesivamente la frente, la barbilla y el pecho: “El saludo de los
Principes...”. Mi voz es el único lazo de comunicación capaz de llevar al
público hacia esos misteriosos mundos. Y los guío aplicando “lo que los
Principes me han confiado”.
Los llevo de la mano y lo siento, lo percibo en las miradas de
admiración y asombro cuando se clavan las agujas en las mejillas y el
cuello mientras se pasean entre la concurrencia. Y cuando hacen actos de
adivinación, se tienden sobre una cama de clavos o cuando hipnotizan a
alguien y lo llevan al estado cataléptico, ahí estoy yo paseándome en la
pista, respirando por cada poro la tensión en el ambiente, sintiendo el
respeto con que los asistentes siguen paso a paso este deambular por los
poderes sobrenaturales. Más de alguna vez hubo varios desmayos, o
estados hipnóticos que se prolongaron más allá de la función. El público
que casi petrificado asiste a esta asombrosa demostración que le he
traído desde le India sólo da un respiro de alivio y satisfacción ( porque
lo logramos , todos, ellos y nosotros) cuando ingresan los payasos a la
pista para hacer una vez más una caricatura del número anterior.
¿ Quieren más ? Están Los Patines Mágicos, Los Malabaristas, La
Bicicleta Aérea (¡qué romance en las alturas!) y ¡oh! La Escalera de la
Muerte, con dos trapecios suspendidos de los extremos de una escalera,
que descansa en un eje que la atraviesa y mantiene su oscilante
horizontalidad gracias a dos equilibristas que con la adecuada
distribución de sus pesos en los extremos de ella evitan que gire. Esa es
la diferencia con los circos profesionales, ellos tienen un dispositivo que
activa el mismo equilibrista y asegura la horizontalidad de la escalera.
Nosotros siempre vimos el número, siguiendo cada movimiento “con el
alma en un hilo” y haciendo fuerza mental, palpitando con ellos para que
todo saliera bien, hasta que ya sin aliento por fin lo lográbamos. ¡
Felicitaciones !
La función no ha terminado
Si Usted cree que en el Circo Minero el tiempo termina, se
equivoca. No, nosotros estamos más allá de esos límites. Le cuento:
Para el Centenario de la Escuela de Minas, año 1987, (ya no existía la
Escuela, ni la UTE, sino que la Universidad La Serena ), en la Función
de Gala del Circo se fundió lo que los estudiantes prepararon con lo que
se llamó “El Circo del Recuerdo”, que eran números realizados por ex -
circenses. Tuve el honor de ser nuevamente el Empresario, veinte años
después de mi debut y compartir la pista con el estudiante que ese año
ocupaba ese puesto. Fue una maratón de emociones, que se prolongó por
cuatro inolvidables horas, entre homenajes, recuerdos, saludos y
sorpresas. Un ex – alumno avecindado en Holanda vino especialmente
para compartir con nosotros, interpretar la trompeta y emocionarnos.
Al comenzar la segunda parte el saludo a los ex - circenses, fue
impactante: sobre la cincuentena, reunidos en la pista para recibir el
cálido homenaje de esta suerte de admiradores que son los compañeros
y ahora colegas, además del fiel público serenense. Rememoramos el
arrojo de antaño, esa fraternidad inigualable, la chispa, la agudeza y el
trabajo constante que de distintas maneras han modelado nuestras
personalidades. Yo presentaba los números y corría a la platea a
presenciarlo ¡no me los podía perder! Era una ocasión única, irrepetible
y así me sentía público y actor, pasado y presente, Empresario y colega,
amigo y amigo, muy amigo pues si hay algo que crece en esa “pública
intimidad” es la amistad.
En los años transcurridos, por razones profesionales viajé por
muchos lugares de los que antaño ubicaba en los mapas. Entonces mi
saludo al público al comenzar la función fue sucesivamente en japonés,
alemán, inglés y español No podía ser de otra forma, de regreso de mi
último pereiplo por el mundo. Estaba listo, como lo estoy ahora, listo
para soñar, con las estrellas de firmamento circense y con los recuerdos
que me acompañarán por siempre jamás.
Jaime Torreblanca Basualto
Ingeniero Civil